Udalbiltza felicita al pueblo de Montenegro por su ejemplo y coherencia (2006-05-24)

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Udalbiltza felicita al pueblo de Montenegro por su ejemplo y coherencia (2006-05-24)
Tras la consulta popular del pasado domingo y el triunfo de la opción a favor de la independencia, Udalbiltza desea hacer las siguientes reflexiones ante la sociedad vasca en general.

Estonia, Letonia, Lituania, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Moldavia, Malta, Chipre y Montenegro lo han logrado, Euskal Herria también. ¿Por qué no? Cada vez falta menos para ese día.

Al igual que Montenegro, también Euskal Herria tiene todo el derecho a volver a Europa de una manera soberana. Debe tener la oportunidad de estructurarse como nación y, al mismo nivel, definir y desarrollar la relación que desea mantener con los demás pueblos, la Unión Europea y el mundo. Sin embargo, esta vía le ha sido negada por la fuerza, y sólo mediante la amenaza puede mantenerse en pie la división y falta de reconocimiento actual.

Montenegro y Euskal Herria son dos pueblos que coinciden en la voluntad de que se respete la palabra de la ciudadanía. En este sentido, Udalbiltza felicita al pueblo de Montenegro por su ejemplo, por su valentía y coherencia, ya que, una vez hecha la elección por la independencia, es un pueblo soberano, un aliado más en la lucha por la soberanía de Euskal Herria.

Ha nacido el primer estado de la Europa del siglo XXI, porque la ciudadanía de dicho estado así lo ha decidido libremente. Y no será el último. En el siglo XXI, en el contexto europeo, el ejercicio del derecho a la autodeterminación y la estructuración como nación son posibles; son posibles y totalmente legítimos. Sin embargo, son numerosos los pueblos (como Euskal Herria) cuyas autoridades saludan la consulta popular y la opción por la independencia de Montenegro y, aun así, pisotean este derecho.

Lo que era impensable en Europa se ha hecho realidad: el derecho a la autodeterminación en un lugar que no integra una colonia. La carga de la prueba ha recaído en los y las independentistas pero, aun cuando no sea justa, han superado la condición impuesta por la Unión Europea: el 55,5% de los votos.

No obstante, hay quienes saludan la decisión de Montenegro pero desprecian las peticiones que tienen ante sí. ¿Por qué afirman España y Francia que Euskal Herria y Montenegro no son comparables? ¿Por qué afirman que en Euskal Herria no se dará una consulta de estas características? ¿Quizás porque temen perder el estatus que mantienen por la fuerza? ¿Porque temen la palabra del pueblo? El marco jurídico-político vigente no tiene legitimidad democrática alguna. ¿Cuándo ha decidido la ciudadanía vasca adherirse a este estatus?

España y Francia no pueden asumir el papel de jueces; tampoco algunos españoles, como Solana, en nombre de Europa. Nadie se plantea si el Parlamento Serbio cuenta con la mayoría o cuál es la opinión de la ciudadanía serbia. Así, ¿por qué debemos tener en Euskal Herria la mirada puesta en Madrid?

La única forma de resolver un conflicto histórico e internacional de carácter político es dar al pueblo la palabra y la capacidad de decisión. Todo ciudadano y toda ciudadana tiene derecho a una nacionalidad propia, elegida y ejercida libremente. Euskal Herria tiene derecho a actuar como nación, así como el derecho que le corresponde como pueblo a ser reconocida como titular de derechos y a que se respete su territorialidad. La palabra debe ser del pueblo. Ésa es la clave del proceso que se está abriendo en Euskal Herria. Ahora, debemos acordar las formas y plazos; debemos tener garantías; debemos hacer un ejercicio de democracia.

Entretanto, el Gobierno Español sigue adelante con la verificación del alto el fuego; es decir, sigue adelante con la represión, la reducción de derechos civiles y políticos, la negación estructural de Euskal Herria y un largo etcétera.

La declaración que esperamos de los gobiernos francés y español es que asuman el compromiso de respetar la palabra de la ciudadanía vasca. Mientras, Udalbiltza seguirá adelante con su compromiso, para que los derechos de toda la ciudadanía vasca sean respetados en toda Euskal Herria y, al hilo del ejemplo montenegrino, la palabra sea dada al pueblo y respetada.