“Quienes vivimos en la diáspora somos parte del conflicto, y también debemos ser parte de la solución”

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Mariana Fernández
Mariana Fernández, responsable del proyecto EHNA en Argentina y Uruguay y activa integrante del octavo herrialde, estuvo hace algunas semanas en Euskal Herria, invitada por la Fundación Iparra-Hegoa. De nuevo en Argentina, Fernández sostiene que la diáspora vasca tiene un importante papel que jugar a favor de la resolución democrática del conflicto político. Un conflicto del que también se consideran parte involucrada, por lo que –asegura- también deben ser partícipes de la solución.

¿Hace pocas semanas estuviste en Euskal Herria. ¿Qué sensación te llevaste?

Hacía doce años que no estaba en Euskal Herria. Creo importante destacarlo porque si bien la mía es una visión de alguien que conoce Euskal Herria y mantiene un contacto permanente con su vida, el tiempo transcurrido no es poco.

A lo largo de veinte días tuve ocasión de dar charlas y también de entrar en contacto con mucha gente, así como distintas instituciones. De estos contactos con la realidad y con lo mucho que se está trabajando, me quedó una sensación diferente a la que tenía desde la Argentina. Por lo pronto, la situación que se está atravesando no me pareció sencilla, las limitaciones que tratan de imponer a los vascos y vascas en general y de manera especial a quienes trabajan en temas tan sensibles como los derechos humanos a nivel de las personas y a nivel del pueblo vasco, como tal, me parecieron muchas; aún así, me encontré con un pueblo que sigue abocado a trabajar en la construcción de Euskal Herria y la resolución del conflicto, de manera denodada. Es por eso que la sensación final que me quedó es que, por sobre todo, lo que prima y se mantiene es la esperanza, y esta es una sensación muy positiva.

¿Qué puede aportar la diáspora para la resolución del conflicto?

Soy de las personas de la diáspora que creemos que quienes integramos el “octavo herrialde” debemos trabajar para hacer nuestro aporte a la resolución del conflicto, ya que puede decirse que somos parte del conflicto. Hay que destacar que la llegada de nuestros antecesores como inmigrantes a estas tierras, es consecuencia, más o menos directa -según los casos-, de una emigración que se produjo como consecuencia del largo conflicto vivido por Euskal Herria durante gran parte de su historia. Por eso, en tanto uno va profundizando en el conocimiento de la historia del pueblo vasco, va descubriendo que la propia historia personal está también vinculada a ella.

Por otro lado, no pocas de las situaciones por las que atravesó y aún atraviesa el pueblo vasco nos son cercanas, pues como pueblo argentino también las hemos vivido.

Esta doble vinculación con el conflicto nos permitiría aportar nuestra propia visión del mismo. Creo que tanto compartir reflexiones como llegar a materializarlas en propuestas concretas sería algo que podríamos aportar.

¿Cuáles serian las vías para que la diáspora pueda canalizar sus inquietudes y opiniones en relación al proceso?

Lo que se ha hecho hasta ahora ha sido colaborar en la búsqueda de apoyos institucionales, tanto a nivel del Poder Legislativo como del Poder Ejecutivo, como de organizaciones de Derechos Humanos. Aún sin desconocer la importancia que este tipo de apoyos tienen, creo que quienes integramos la diáspora vasca deberíamos implicarnos más, hacerlo de una manera más comprometida.

La creación de foros de debate con la discusión de temas puntuales y la posibilidad de un mayor intercambio y conocimiento de Euskal Herria podría ser una manera de aumentar nuestro compromiso. La difusión de la realidad de Euskal Herria a través de programas de radio, tal como actualmente hace el programa “Orain Euskal Herria” de Montevideo (Uruguay), son aportes muy interesantes. Actualmente, en Argentina es muy poco lo que se conoce sobre Euskal Herria, y creo que es responsabilidad de la diáspora lograr que ese conocimiento sea cada vez más profundo.

¿Qué significa ser vasca o vasco a miles de kilómetros de Euskal Herria?

Es una pregunta muy difícil de responder. Creo que esto tiene que ver con la experiencia personal e íntima de cada uno. La gran mayoría de los argentinos y argentinas que que somos descendientes de vascos nativos hemos crecido con la conciencia de ser parte de un pueblo que, aunque parecía lejano en el espacio, hizo sus raíces y continuó su vida y su historia en esta tierra. En este sentido, al vasco se aplica lo que dice el proverbio Kolla: “el hombre es tierra que anda”. Euskal Herria llegó a estas tierras con cada vasca y vasco que vino hacia aquí. Y me refiero a lo más profundo, a lo más hondo.

Actualmente eres la coordinadora del Proyecto EHNA en Argentina y Uruguay. ¿Cómo ha calado este proyecto en esos dos países?

El proyecto EHNA, tanto en Argentina como en Uruguay, ha tenido por parte de los vascos y vascas nativas y sus descendientes la mejor de las recepciones. Desde noviembre del 2005 hasta la fecha la cantidad de EHNAs realizados y de sedes de tramitación se han ido multiplicando. Habría que agregar además que las consultas sobre cómo obtener el EHNA y cuáles serán las futuras ciudades donde podrá tramitarse ya no sólo provienen de Uruguay y Argentina, sino que también llegan desde otras partes de América.

También me gustaría destacar que en la gran mayoría de los casos de quienes ya lo han tramitado o se acercan para saber cómo hacerlo predomina un concepto muy claro: hacer la Declaración de Nacionalidad Vasca es una forma que tenemos de contribuir al reconocimiento de los Derechos de Euskal Herria y a la construcción de este país. De esta manera, el EHNA cubre expectativas de participación y compromiso con Euskal Herria que hasta el presente prácticamente no existían para quienes vivimos en la diáspora.